Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2008.
Resumen
- 13/05/2008 12:16 - Ur-desviación
- 20/05/2008 13:28 - Ética TV
- 27/05/2008 10:17 - Sócrates y la Ig Nobel Ig norancia
Ur-desviación

Una de las características más evidentes del Gobierno actual en Venezuela es el vacío estructural de su propuesta, proveniente de un paracaidista que cayó como tal en el poder.
Entre los graves problemas que causa está ausencia de cualquier cosa que se aparente a un proyecto dentro del gobierno es la ineficiencia extrema.
Cada uno de los funcionarios públicos de nuestro país gasta la mayor parte de sus energías físicas e intelectuales en hacer propaganda sobre la revolución, o en parecer adepto a ella. Esto implica conservar siempre limpio y bien planchado el guardarropas de color rojo, agredir a todo el que parezca sospechoso de disidencia, seguir de cerca las ocurrencias del Supremo para regurgitarlas sin digerir y sin que venga a cuento y, no menos importante, dedicar un buen tiempo a relajar las tensiones que produce sostener tanta incongruencia con el rostro imperturbable, consumiendo todo lo que se pueda mientras dure.
Con lo que no le sobra tiempo para hacer aquello para lo que fue puesto ahí: pensar como hacer las cosas bien, a tiempo, de la manera más económica, con la mayor calidad posible.
Esta desviación "originaria" de los recursos que deberían estar al servicio del ciudadano puede verse desde la Presidencia de la República hasta el cobrador de peaje.
Por eso estamos como vamos.
Ética TV

Encontrar temas de ética en la TV no es complicado: gran variedad de programas, series, sit-coms, películas y documentales utilizan situaciones morales hipotéticas para la construcción de sus argumentos.
En estas emisiones los personajes usualmente se ven envueltos en dilemas que implican el que, a través de algún tipo de proceso de indagación y reflexión, deban tomar una acción que resuelva la tensión generada.
Gran parte de estas situaciones envuelven el crimen, y sobretodo el asesinato -tanto más horrible, mejor. La tensión que moviliza con más fuerza las voluntades de los personajes es la injusticia de que alguien haya perdido la vida por causa de otra persona y la necesidad de saber el por qué (el móvil), el cómo (el modus operandi), el cuándo (por lo de la coartada), el dónde (la escena del crimen) y el con qué lo hizo (el arma homicida). Un poco como el juego Sospecha, en el que el objetivo está en averiguar si el asesino es Coronel Mostaza, con la Llave Inglesa y en el Salón, o si fue la Srta Scarlet, con la Soga en la Biblioteca. Después se utiliza esa información para atraparlo, enjuiciarlo y meterlo preso. En muchos de estos programas el interés último es el problema del mal: el mal como ignorancia, como incontinencia, como voluntad, como azar, como predestinación, como facilismo, como deformación.
Pero también pueden conseguirse otros problemas éticos no menos interesantes. Muchos de estos giran alrededor de la identidad (una persona amnésica puede considerar moralmente reprobables sus propios actos cuando los descubre con la mirada limpia que le permite una memoria libre de experiencias sesgadas por su propia participación en esos eventos), de las relaciones humanas (las dificultades del amor y la amistad alrededor de nuestras manías, complejos, obsesiones, egoísmos e incomprensiones), del problema de los medios para alcanzar ciertos fines (sobre todo en programas sobre profesiones como las de los médicos, los abogados, los policías y los docentes) o el problema de la diferencia (minorías grupales o conductuales), la otredad (mutantes y extraterrestres) y la virtud del héroe (con facultades humanas o sobrenaturales).
De estos temas, y con más detalle, quisiera hablar en los post de este tema que abro hoy.
Sócrates y la Ig Nobel Ig norancia

Entre los galardones Ig Nobel (nombre que parodia los prestigiosos premios suecos, y que va un poco de broma y un poco en serio) entregados este año aparece uno que premia un estudio sobre la ignorancia.
El resultado hace ver que Sócrates sabía más aún de lo que aceptaba saber.
Resulta que los ignorantes no sólo desconocen lo que dicen conocer, sino que desconocen que no saben, y desconocen que haya quien sepa.
Por lo que el "solo sé que no sé nada" de Sócrates (que en realidad es mucho más complejo de lo que esta frase resume) quedaría así "ni siquiera sé que no sé nada y solo sé que nadie sabe nada".
Aunque los premios Ig Nobel no pretenden ser la fuente de la sabiduría universal, y más bien lo que quieren es divertirse un poco haciendo ciencia, me parece que esta investigación refleja muy bien el gran problema de los humanos: no somos capaces de aceptar nuestras limitaciones y consideramos que los demás están todos equivocados.
De ahí que nos de por tirarnos bombas encima.

